Así es. Nosotros también debemos tener una lámpara que cambia a la gente. Decidme que sí y que no somos tan tontos como un pez, con una memoria tal que tan sólo le permite recordar la última vuelta que dio a la pecera.
Esta maravilla la encontré buceando por casa, pero no quería hablar de eso. Quería hablar y si alguien lee este post, me dará su parecer, de porqué parecemos perdonar u olvidar lo que hacen ciertos personajes que, además de resultar derimidos siguen ganado dinero con nuestra ignoracia.
Supongo que antes a muchos de ellos les hubiese costado la carrera, pero la cuestión es, cuánta gente sale en los medios de comunicación que no sólo no está preparada, sino que no tiene aptitudes para ello. No defiendo que sólo los periodistas hagan radio, televisión o prensa, pero hay un término medio que es al que me quiero referir.
Y no hablo de personajes única y exclusivamente del “corazón”. Verán:
“La retirada del libro del mercado es el punto y final puesto por Planeta -que no emprenderá nungún tipo de acción legal contra la autora- a la que se ha convertido en la polémica literaria más fuerte de los últimos tiempos. Ahora queda por aclarar el capítulo de las denuncias por parte de las otras implicadas. ¿Qué harán las autoras plagiadas, tanto Danielle Steel como Angeles Mastretta? “ Diario El Mundo 16 octubre 2000.
Este tema dicen que destapó lo que todos sabían. Famoso publica libro que no escribe y editorial gana mucho dinero.
Y tú y yo lo compramos. La pregunta es CUÁNTA MIERDA COMPRAMOS. O ponedlo entre exclamaciones.
Ana Rosa ha usado la Lámpara que Cambiaba a la Gente y, debe ser que ya no se le reconoce porque cuenta con una revista con su nombre y sigue en la televisión.
Éste es sólo uno de los muchos ejemplos. Puedo hablaros de Urdaci haciendo monólogos después del tema del 11M y lo de CCOO y un largo etcétera entre ineptos y mentirosos que se os pondrían los pelos de punta.
La cuestión es la siguiente: la lámpara no existe. Por lo que debemos ser nosotros no espectadores delante de una pantalla de televisión, sino peces frente al cristal de una pecera. Haced memoria, y si alguien lee esto, contadme vuestros recuerdos.
Lloraremos juntos, de risa, espero.
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